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Crónica · Senderismo

Plan de l’Aiguille a Montenvers, Gran Balcon Norte, con ninos

Por Raúl Sáez

Tercer y ultimo dia en Chamonix: 6,99 km mayormente cuesta abajo desde el Plan de l'Aiguille hasta Montenvers, con la Mer de Glace de compania. El mismo Balcon Norte que ya contamos hace casi 20 anos.

Plan de l’Aiguille a Montenvers, Gran Balcón Norte Para todos los públicos

Les Favrands · Chamonix, Francia
Distancia
6,99 km
Desnivel
566 m
Altitud
2.297 m
Tiempo
2 h 24 min

Datos del track grabado en la propia salida. Fuente

Tercer y último día en Chamonix, y el más especial de los tres: el Gran Balcón Norte, desde el Plan de l’Aiguille hasta Montenvers, con la Mer de Glace de compañía casi todo el camino. Ya lo contamos hace casi veinte años; esta vez tocaba repetirlo con los niños.

Subida en teleférico, bajada andando

El teleférico de la Aiguille du Midi deja en el Plan de l’Aiguille, a 2.310 m, y de ahí en adelante todo es bajada hasta Montenvers: 566 metros de desnivel negativo frente a solo 173 de subida. Junto al refugio hay un cartel práctico con los tiempos reales: 2h40 a Montenvers, 2h50-3h00 a Chamonix.

Cartel práctico junto a la fachada de un edificio de montaña indicando Plan de l'Aiguille a 2310 metros y tiempos a Montenvers Mer de Glace 2h40 y Chamonix 2h50-3h00
El cartel práctico, con los tiempos reales de la jornada.

El Refugio del Plan de l’Aiguille, con sus contraventanas rojas, tiene una de las mejores terrazas de todo Chamonix: el valle entero a los pies, con el teleférico bajando hacia el pueblo.

Refugio de montaña con contraventanas rojas y el valle de Chamonix con el teleférico al fondo
El Refugio del Plan de l’Aiguille, con el valle de Chamonix a los pies.

El Gran Balcón Norte

El sendero va bajando en balcón, siempre con vistas, cruzando algún arroyo donde paramos un rato con los niños antes de seguir. Nada de prisa: era el último día y no había nada que no fuera disfrutar el camino.

Familia sentada sobre unas rocas junto a un pequeño arroyo de montaña, con pinos y picos rocosos al fondo
Un alto junto al arroyo, a mitad de camino.

Hay tramos con escalinatas de piedra bien trabajadas, con las Aiguilles de Chamonix recortadas contra el cielo a un lado y el macizo nevado del Mont Blanc al otro. De los tramos de sendero más bonitos que hemos andado en la vida, con niños o sin ellos.

Escalera de piedra en un sendero de montaña con las Aiguilles de Chamonix nevadas y el macizo del Mont Blanc al fondo
La escalera de piedra del sendero, con las Aiguilles y el Mont Blanc detrás.

La Mer de Glace, de fondo casi todo el camino

Según se acerca a Montenvers el glaciar de la Mer de Glace va ganando protagonismo, con dos mojones de piedra en primer plano que parecen puestos ahí a propósito para la foto. Impresiona, aunque también da un poco de pena ver cuánto ha retrocedido en las últimas décadas.

Dos mojones de piedras apiladas en primer plano con el glaciar Mer de Glace y picos nevados al fondo
Los mojones de piedra, con la Mer de Glace desplegándose detrás.

El camino termina en Montenvers, con su estación histórica y el tren de cremallera esperando para bajar a Chamonix. Nos sentamos un rato en la terraza antes de coger el tren, dejando que el último día se alargara un poco más.

Terraza de la estación histórica de Montenvers con gente sentada y las Aiguilles de Chamonix al fondo
La llegada a Montenvers, con el tren de cremallera esperando para bajar.

En resumen

6,99 Km., casi todo cuesta abajo, con la Mer de Glace de compañía la mayor parte del recorrido. Fácil para los niños porque el teleférico se lleva la subida, y de los paseos más bonitos que se pueden hacer en Chamonix sin ser alpinista. Cerramos así los tres días: empezando suave en Bionnassay, apretando en el Lac Blanc, y disfrutando sin prisa en el Balcón Norte.

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Raúl Sáez

Soy Raúl Sáez: valenciano, de Picassent, informático de profesión y montañero por vocación desde que tengo memoria. Empecé pedaleando y acabé enganchado al senderismo, las cumbres y la fotografía de montaña. En 2005 abrí Cuesta Arriba para contar mis salidas tal cual las vivo, con sus aciertos y sus meteduras de pata; sigo subiendo y sigo contándolo.

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