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Crónica · Montaña

El hayedo encantado de Olazagutía

Por Raúl Sáez

El hayedo encantado de Olazagutía Para todos los públicos

Olazagutía · Navarra
Distancia
5,52 km
Desnivel
99 m
Altitud
945 m
Tiempo
1 h 13 min

Datos del track grabado en la propia salida. Fuente

Primera parada de un viaje de cinco días por Navarra y Álava: un hayedo que se gana el nombre de «encantado» a base de rocas con formas raras. Esta vez no se llegó hasta el final — la propia pista se encargó de decirlo.

Rocas con forma de champiñón

El sendero entra en el hayedo entre rocas cubiertas de musgo, hasta dar con una que parece un champiñón gigante: la base estrecha, el sombrero ancho de piedra encima. De esas formaciones que explican solas por qué el bosque tiene fama de encantado.

Sendero de tierra entrando en un hayedo
Entrando en el hayedo.
Roca con forma de champiñón cubierta de musgo entre las hayas
La roca-champiñón, la que da nombre al bosque.

Un bosque protegido y de leyenda

Este hayedo forma parte del Parque Natural de Urbasa y Andia, un espacio protegido conocido precisamente por este tipo de formaciones kársticas cubiertas de musgo que dan al bosque su aire de cuento. No es casualidad que se le llame «encantado»: la tradición popular de la zona asegura que aquí viven seres de la mitología vasco-navarra como Basajaun, Mari o Sugaar, y que las rocas más extrañas —como la propia roca-champiñón— son en realidad gentiles, gigantes legendarios convertidos en piedra. Con esa historia detrás, cuesta menos entender por qué el nombre le queda tan bien al lugar.

Una pirámide de leña en el camino

Entre las rocas cubiertas de musgo aparece también una estructura de leña apilada en forma de pirámide, junto al sendero. Sin cartel que explique qué es, queda como otro de esos detalles que hacen especial el paseo.

Rocas cubiertas de musgo entre las hayas
Rocas cubiertas de musgo, por todo el hayedo.
Estructura de leña apilada en forma de pirámide junto al sendero
Una pirámide de leña, junto al camino.

La vuelta atrás

La pista se puso fea: trabajos forestales habían dejado troncos de madera tirados y un barrizal en muy mal estado. Con niños, no merecía la pena forzar, así que se decidió dar la vuelta antes de completar el recorrido previsto.

Zona de aparcamiento con coches bajo los árboles, punto de inicio de la ruta
El inicio, junto al aparcamiento.
Pista embarrada con troncos y ramas caídas por trabajos forestales
El barrizal que marcó el final de la subida.

Primera parada de un viaje de cinco días por esta zona: la ruta de las fuentes de Baquedano, el arco de Portupekoleze y el nacedero del Zirauntza, todas a poca distancia entre sí, entre Navarra y Álava.

En resumen

5,52 km previstos, 99 m de desnivel y una vuelta atrás a mitad de camino por un barrizal de trabajos forestales. Aun así, quedaron las rocas con forma de champiñón que le dan nombre al hayedo — sencilla y con encanto, aunque esta vez no se llegara al final.

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Raúl Sáez

Soy Raúl Sáez: valenciano, de Picassent, informático de profesión y montañero por vocación desde que tengo memoria. Empecé pedaleando y acabé enganchado al senderismo, las cumbres y la fotografía de montaña. En 2005 abrí Cuesta Arriba para contar mis salidas tal cual las vivo, con sus aciertos y sus meteduras de pata; sigo subiendo y sigo contándolo.

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