Al lado del muro de hielo, patitiesos por el rumor frío de la nieve, escuchábamos el paso perentorio y mirábamos nerviosos la cara de la muerte, la salvaje compañera. Y salta el corazón dentro del pecho, para sentir el músculo y el alma tensos como el acero, preparados para luchar con un nuevo resalte…

– Geoffrey Young

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